‘Mustang’, la rebeldía guiando al pueblo

‘Mustang’ es un relincho ensordecedor, una coz en el estómago. Pero también son crines al viento, largas cabelleras que ondean al galopar hacia delante, como la bandera revolucionaria que pintó Delacroix en ‘La libertad guiando al pueblo’. Una obra muy representativa que en la película apenas aparece unos segundos, cuando la abuela de las niñas oculta todo aquello —supuestamente inmoral—, que pueda conducirlas por el mal camino.

‘Anomalisa’, no somos nada

Kaufman representa durante la primera parte del metraje lo que podría ser la situación de un hombre con una vida normal, tan normal, que al principio la película llega a ser tediosa. Las pequeñas píldoras de humor sarcástico conseguirán que el espectador se acerque a Michael Stone poco a poco, hasta convertirse en cómplice de su estupidez.

‘The end of the tour’ deconstrucción periodística de un mito

Esa fascinación que Lipsky sentía por Wallace es lo que importa en ‘The end of the tour’, un retrato del ejercicio periodístico más puro y a la vez traicionero: la entrevista. David Lipsky quiere conocer qué hay de verdad en el mito de un escritor famoso, acercarse a él, verificar o desmentir lo que se dice, extraer sus conclusiones, analizar al genio, y hallar significado hasta en un póster de Alanis Morissette.

‘La juventud’, el futuro al otro lado del telescopio

Paolo Sorrentino, su director, hace caso omiso a las críticas de aquellos detractores que describieron ‘La gran belleza’ como un producto artificial y encorsetado, o incluso una mala copia de ‘La dolce vita’. Después de aquel Oscar en 2013, con ‘La juventud’ se reafirma en su apuesta por los personajes extravagantes, desorientados, patéticos, que se desenvuelven en un espacio entre onírico y psicológico (aquel que tan bien sabía representar Fellini, y que a Sorrentino no se le da nada mal).

‘El hijo de Saúl’, una promesa sin aliento

El derecho a usar la imaginación que otorga László Nemes al espectador privándole del segundo plano, permite, paradójicamente, ver la realidad de forma nítida. La escena se diluye entre el recuerdo lejano de algo que no conocimos, el presente que no queremos ver y el temor a un futuro gobernado por el horror de otros tiempos.

‘Joy’, la ilusión por los suelos

Para mí, que no soy muy fan de David O. Russell, cuyas películas me parecen “correctas”, Joy me resulta igual que las anteriores. Una película que comienza con la promesa de algo distinto, pero a medida que alcanza su recta final recuerda a cualquier otra superproducción.

‘Macbeth’: la conquista por encima de todo

De manera equívoca puede pensarse que la adaptación de Macbeth al cine no implica tantas dificultades como un texto narrativo, puesto que se trata de una obra teatral, una pieza que precisamente fue concebida para ser representada. Pero hablamos, de nuevo, de lenguajes distintos. De barcos que no sirven para luchar en tierra y caballos que se ahogarían en una batalla naval. De estrategas —creadores— que toman las mejores armas de ambas disciplinas, conscientes de que el objetivo no es conquistar al espectador ni convencer al lector, sino embriagar el espíritu.

5 películas malditas de 2015

Detrás de las mejores películas de 2015 están las peores, y después, al fondo, en un rincón donde cae nieve, están las malditas. Las cenicientas. Producciones humildes y exquisitas, tocadas por la varita mágica de las buenas críticas que finalmente se tropiezan con un par de calabazas.

‘Langosta’: teoría crustácea del apareamiento moderno

El pobrecito de David (Colin Farrell disfrazado de Joaquin Phoenix en ‘Her’) será el encargado de enseñarnos en primera persona las crueldades que se dan en este tipo de residencias pro casamientos, que son algo así como la evolución nazi de Meetic y Tinder.