Deriva: sábado 9.15 a. m.

Durante el tiempo de espera en un semáforo dialogo con el señor que hay al otro lado del paso de peatones: un anciano en plena forma que viste pantalón de pinza marrón, camisa clara y gorra roja de regalo.

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La gorda y el niño con vulva

Yo tenía ocho años cuando supe que era gorda. Hasta entonces no lo había imaginado siquiera, y eso que me gustaba mucho mirarme al espejo (porque gorda no era, pero presumida sí). Mi profesora de primaria propuso hacer un ejercicio que venía en el libro, teníamos que contestar uno a uno, en voz alta, la siguiente pregunta: “¿Eres grueso o delgado?”.

Mi vida empieza hoy

Así que ahora he encendido el ordenador y he cogido un folio en blanco, virgen, y no un folio sucio, mancillado (es una diferencia muy importante, que determina la importancia), y he escrito: “Fechas importantes”. Luego me he dicho: “Mi vida empieza hoy”, y me he acordado de la canción de Sergio Dalma. La he buscado en Google, y he comprobado que en realidad es “La vida empieza hoy” (mucho más genérico e impersonal).

Gaviotas

Las gaviotas son unas hijas de puta. Las observo porque no me gustan, antes me daban igual, pero ahora opino que son crueles, territoriales y peligrosas. Palomas y gaviotas deambulan por la arena en busca de algo de comida, o simplemente pasan un rato de ocio, quién sabe.

19 Festival de Málaga, sección fuera de lugar (Día 3)

Se me ha ocurrido abrir una sección paralela para no contaminar mis críticas con experiencias personales, aunque en realidad pienso que la primera persona en un texto periodístico es un gesto de honestidad, y no de egolatría. Porque al fin y al cabo todas las informaciones son subjetivas, pero bueno. En periodismo enseñan que eso…

Los hijos de los pobres

“¿Para qué fuiste a Suiza?”. Supe, cuando me contestó, que antes de ir a Suiza estuvo trabajando como obrero en la ampliación del metro de París. Según él, la peor experiencia de su vida, donde vio morir a un hombre electrocutado “el moro cayó en una maya de alambre y nadie podía sacarlo, pegaba saltos hasta que se quedó seco”. Todos los días bajaban hasta los túneles en un montacargas ruinoso sin saber si saldrían vivos.